Las formas elementales de la enfermedad; La sistematización
de Laplantine
La medicina antigua y moderna
siempre ha excluido la participación del enfermo a la hora de crear un concepto
o fundamento teórico real de enfermedad, del que además se basa para orientar
hacia donde y como se desempeña la práctica médica en la atención del paciente.
Sin embargo esta visión médica es tan solo una pequeña parte del verdadero
contexto en que se desenvuelve la enfermedad y al ser de esta forma,
indudablemente la medicina moderna no ataca las verdaderas necesidades y
preocupaciones del paciente, siendo insuficiente. Es por lo anterior que la
antropología médica, se dedica a cambiar este concepto obsoleto sobre la
definición de enfermedad, brindándole el componente subjetivo y que el paciente
refiere al experimentar dicho fenómeno.
Es entonces que Laplantine mediante una visión metacultural y
sintetizando las mayores tendencias explicativas de enfermedad dentro de las
distintas sociedades y los distintos individuos, logra o una sistematización y creación de modelos etológico-terapéuticos.

![]() |
Los modelos de la enfermedad
Los modelos etiológicos
Desde el punto de vista del origen de las enfermedades, las
tendencias principales son dos:
Modelo ontológico: Que atribuye el origen de la enfermedad a una causa
externa, generalmente física, que a su vez da origen a dos tipos de
representaciones las académicas y las populares.
Académicas
·
Medicina
de las especies
·
La
medicina de las lesiones o anátomo-patológica.
Las populares
Son propias de la literatura o de las concepciones profanas
sobre la enfermedad.
Modelo relacional: Que piensa la etiología de la enfermedad en términos de
desequilibrio, ya sea este fisiológico, psicológico, cosmológico o social.
El modelo aditivo: La comprensión aditiva de la enfermedad dice relación con
una “presencia” como elemento originario de la enfermedad. Esta corriente es
originada a raíz de la expresión común de nuestros enfermos que refieren su
enfermedad como una “adición” de algo en el organismo, que traduce una vivencia
de enfermedad como presencia, un exceso más que una ausencia.
El modelo sustractivo: Promueve la comprensión de la enfermedad como la expresión de
una falta de algo. Un ejemplo claro de esta manera de pensar se halla en los
musulmanes ortodoxos, los cuales entienden
la enfermedad en el orden de la ausencia, de modo que los elementos terapéuticos
deben ser siempre de adición y no de sustracción.
Existen dos modelos más que se superponen a los anteriores y
que son indicadores de que la enfermedad también reconoce una valoración cultural
positiva o negativa.
El modelo maléfico: En este modelo se explica la enfermedad como un mal
absoluto, que vincula a lo dañino, a lo indeseable, a la anormalidad, que debe
ser evitada por todas las medidas de educación o prevención en salud. Para los
individuos, no es solo una desviación biológica, sino también social.
El modelo benéfico: Este modelo recoge la interpretación de la enfermedad como portando,
sino un valor, al menos un sentido, puesto que es vivida como un mensaje a
escuchar, como restauración de un equilibrio perdido, un episodio vital que
enriquece. Entre las significaciones más comunes de este modelo se pueden
mencionar la enfermedad- revelación, que otorga al individuo la posibilidad de
compensar el mal ya sea por permitirle el desarrollo de alguna habilidad física
o mental, o como enfermedad- salvación, de quien la vive como una posibilidad de
exaltación, de liberación y de reencuentro con ellos mismos.
Las formas elementales de la curación
Modelos terapéuticos
A la sistematización etiológica de las enfermedades
corresponde un conjunto de estrategias terapéuticas, que refieren una explicación
del enfrentamiento a la enfermedad.
Modelo alopático-homeopático
Modelo Alopático: Son terapias agresivas que responden a la idea de génesis de
la enfermedad por penetración de algo externo, con una contra-agresión que debe
antagonizar: son los antibióticos como respuesta a la enfermedad bacteriana o
la cirugía y la radioterapia que
destruyen el agente agresor.
Modelo homeopático: El modelo homeopático reconoce un doble principio de acción:
el principio de similitud y el principio de lo infinitesimal, es decir, se cura
la enfermedad en base a lo mismo que la causa, en dosis pequeñas. En general
obedece la aseveración “curar el mal por el mal”.
Al interior del modelo anterior, se pueden distinguir los
tres modelos polares siguientes: Sustractivo/aditivo, adorcistíco/exorcístico y
sedativo/excitativo.
Modelo sustractivo: Se basa en la explicación de curación como la exteriorización
del mal-enfermedad. Basta recordar la práctica de las sangrías, los lavados
para aclarar la sangre demasiado espesa, las ventosas, la cirugía o la dietética
para la evacuación, los diuréticos, etc.
Modelo aditivo: Las representaciones de este modelo se pueden hallar en
aquellas prácticas que agregan algo al organismo: alimentación y vitaminas que
refuerzan, trasplantes de órganos que sustituyen una función orgánica
deteriorada, etc. Pero además existen otras modalidades aditivas que actúan por
reabsorción como son los antidiarreicos, los astringentes, los hemostáticos,
los vasoconstrictores.
Modelo adorcístico (Adoración): Este modelo se basa en la noción de
la enfermedad considerada como un bien. En vez de ser rechazada, es por el
contrario reconocida con propiedades terapéuticas.
Modelo exorcístico: En este modelo el terapeuta representa un combatiente
contra la enfermedad. Lucha contra el mal.
Modelos sedativos: Son todas aquellas medidas terapéuticas que se oponen a un
exceso funcional, tratando de disminuir la acción patológica: aquí se encuentra
toda la gama de tranquilizantes, somníferos y sedativos en general, los
antiinflamatorios, los antiasmáticos, antiespasmódicos, etc.
Modelo excitativo: En este modelo el objetivo es estimular el organismo. La
prevalencia de esta práctica es notoria en el uso de medicamentos activadores
de funciones orgánicas: los digestivos, los coleréticos, los estrógenos, los
galactógenos, etc.
La sistematización de Laplantine demuestra una visión subjetiva
y cultural que contiene las diferentes referencias de enfermedad en el mundo y
no solo la visión restringida médica. Permite un conocimiento y una familiarización
y entendimiento de las distintas concepciones de enfermedad y terapéutica, que
se encuentra totalmente surgida a manera de la experiencia, la cultura, y el sentir de los individuos enfermos. Al
final siento que es un apoyo porque permite el acercamiento y una mayor comprensión
y orientación a la hora de ejercer la medicina, y no solo de manera individual
sino también de manera social. Por lo tanto también representa gran utilidad en
el ejercicio de la salud pública.

Esta muy completa la explicacion de los diferentes modelos e interesante.
ResponderEliminarTe dan una idea para poder conceptualizar tu definicion.
ResponderEliminar